SI USTED ACEPTA
Le propongo algo,
hable conmigo un rato,
si acaso llega a aburrirse
pintemos atardeceres,
si eso no es suficiente
esculpamos nuestros retratos
en la vida de cada uno,
yo en la suya y usted en la mía,
o si mejor le parece,
usted en la mía y yo en la suya,
pero antes de todo esto
quiero sellar barrocamente
con mis labios en su piel
los signos de nuestro contrato.
Sigamos nuestro negocio,
si es que usted aún se anima
y si quiere darme un adelanto
pido una rosa floreciendo al alba,
sus suaves manos sobre el regazo
de mi pecho abierto buscando respiro
y un par de versos danzando,
danzando al ritmo de sus ojos
que me miran y se esconden tímidamente
temiendo encontrar en mi aquel abrigo
que tanta falta le hace a su piel cuando la
desvisto,
cuando le quito la blusa de miedo,
cuando le arranco el vestido de deseo,
de deseo muero por vivir ahora
para escucharle decir que acepta mi propuesta.
Sepa que muero porque me diga que se atreve
a darme un sí adornado de una sonrisa,
que quiere pintar conmigo paisajes de fantasía,
que está dispuesta a impresionarse por lo que es
nada,
a recibir alegre un soneto de caricias mías,
a saborear el fruto de la alquimia de mis labios,
a calcar en su cuerpo mis manos en las mañanas,
tal vez tardes y noches según convenga,
y a abrirme los brazos como hoy a esta poesía.
Sólo dígame que acepta mi propuesta y eso me
basta.
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